Una veterana para superar las metas

[caption id="attachment_3694" align="aligncenter" width="404"]Isabel Benítez es la ultrafondista más longeva de la provincia de Sevilla / Juan Carlos Romero Isabel Benítez es la ultrafondista más longeva de la provincia de Sevilla / Juan Carlos Romero[/caption]
La corredora Isabel Benítez cumple 71 años en Castilblanco de los Arroyos desafiando al mundo del atletismo


Cuando a los 36 años Isabel Benítez echó a correr hubo incluso quienes le tiraban piedras durante sus entrenamientos o en las pruebas de atletismo en las que participaba. Pocas personas podrían imaginar que cumplidos los 71 años sería capaz de superar tantos obstáculos y de ganarse la admiración y el cariño de miles de compañeros que hoy la reconocen en buena parte de Andalucía.


El trofeo más preciado de Isabel Benítez no se encuentra en una vitrina. Lo obtuvo al ganarse la vida superando un cáncer que hasta 2007 la hizo pasar en cuatro ocasiones por el quirófano. En la rodilla derecha luce una herida de esa batalla en la que, como buena fondista, tampoco quiso tirar la toalla. "Me dicen que estoy loca, porque en los momentos difíciles me hago siempre más fuerte" exclama con una gran sonrisa.
Sus pies han recorrido una vida que no ha sido precisamente fácil.


Nació en Marruecos, donde su padre, de La Línea de la Concepción, y su madre, de Granada, se buscaron la vida. Su juventud la vivió en París, y fue en Suiza donde contrajo matrimonio y tuvo a sus dos hijas. De regreso a España, reside en Castilblanco donde lleva a cabo sus entrenamientos como atleta, de unos 30 kilómetros varias veces por semana, y donde exhibe con entusiasmo la inscripción para su próxima prueba de ultrafondo, la de los 101 kilómetros que organiza la Legión en Ronda, una de las más duras de España, que esta veterana ha superado varias veces, la última en 2013.


"No sé por qué se extrañan algunas personas: tengo las mismas condiciones y las mismas ganas, pero parece que por ser mujer y tener unos añitos hay que demostrar algo frente a los hombres, fíjate qué tontería", relata contagiando energía, dispuesta también a desmontar tópicos. "El deporte es muy importante, y para las personas mayores más, por eso en cuanto mis hijas fueron grandes me dije: ahora haré todo lo que antes no pude, aunque eso estaba mal visto".


Con temperamento, defiende el deporte de base. "El mérito es de los aficionados: la gente trabajadora que cuando llega a casa saca fuerza pese a su cansancio y sale a entrenarse, y hace el esfuerzo cada fin de semana para participar en las carreras".


De su afición se queda "con la alegría del reencuentro con los compañeros", y con el objetivo de disfrutar cada instante hasta llegar a la meta donde, lejos de pasar desapercibida, la reciben siempre entre aplausos y mensajes de aliento que le animan a seguir. Así resiste y sigue con su paso firme: "yo voy a lo que mi corazón va latiendo", concluye.

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