Dos niños de Burguillos con parálisis sin colegio por falta de monitores



Miguel y Javier necesitan asistencia para normalizar su vuelta a las clases. La comunidad educativa demanda la asignación de un segundo monitor.






La vuelta al colegio para Miguel y Javier, del colegio Manuel Medina de Burguillos, y para sus familias se ha convertido en una carrera de obstáculos, a razón de las trabas que estos menores de 3 y 13 años respectivamente con parálisis cerebral deben afrontar desde el curso pasado que sigue en los primeros días de septiembre sin resolver por parte de la delegación de Educación de la Junta de Andalucía.


La formación de Miguel y Javier, y la de otros tres escolares con necesidades especiales que se forman en el único colegio público de la localidad está condicionada a la asistencia que requieren de una monitora de Educación Especial.


La diversidad funcional de estos escolares no revestiría ningún problema en las aulas de no ser porque se ha concedido solo una plaza para prestar este servicio en un colegio donde los centros de Infantil y de Primaria distan casi un kilómetro uno del otro.


La labor de la persona que desempeña esta función en ambos centros es parcial: presta su servicio durante media jornada en un centro y el resto en el otro.


La dirección del colegio Manuel Medina mantuvo un encuentro el curso pasado con la delegación de Educación para explicar esta problemática y, como lo viene haciendo también el AMPA Manuel Medina, demandó la asistencia de una segunda monitora de manera que los cinco menores con necesidades especiales puedan asistir a clase en los diferentes cursos de Infantil y de Primaria en las mismas condiciones que el resto con la asistencia cubierta a tiempo completo.


La comunidad educativa se ha organizado junto a las familias. Reclaman «una vuelta a clases en igualdad de condiciones para los menores con necesidades especiales». Llaman a la «sensibilidad» de las autoridades, y claman a la Junta para que asigne una segunda plaza de monitor para garantizar el acceso a la Educación a escolares como Miguel y Javier, con independencia de su edad, de la diversidad funcional o del centro en el que se forman en Andalucía.


Los vecinos han recogido más de 1.600 firmas en favor de los menores afectados este inicio del curso, a la espera aún de la licitación del nuevo colegio que ponga fin a más de una década de aulas prefabricadas en Burguillos y de la distancia entre ambos centros educativos, y no descartan tomar otras medidas como solidaridad con sus compañeros para que se solucione con celeridad un problema que provoca situaciones de incertidumbre y desesperación para los familiares.


La madre de Miguel, Ana Marín, ha solicitado hasta en tres ocasiones encuentros con responsables de la delegación de Educación. Documenta y expone las necesidades del pequeño, y en última instancia llega a pedir que adjudiquen una plaza a su hijo en el colegio del pueblo más próximo, Alcalá del Río. En las tres ocasiones hubo silencio administrativo.


Francisco Javier Delgado, padre del pequeño Javier, se persona en el colegio para recoger a su hijo en las horas en las que la monitora asignada presta servicio en el otro centro de la localidad. «Sólo tenemos una monitora para atenderles a todos, por tanto reciben una atención parcial, esto con el problema de que si alguno de ellos se hace sus necesidades en el centro donde no está la monitora no se le puede atender, por eso pedimos una segunda monitora, y mientras esto se soluciona los padres afectados están planteando no llevar a sus hijos a clases» explica el presidente del AMPA, José Ángel Villarreal.


El problema está ligado a una pugna por la que se ha movilizado la comunidad educativa en los últimos años: la promesa incumplida de construir un nuevo colegio. Curso tras curso sigue en el debe. Con un presupuesto de 4,8 millones de euros, el proyecto se encuentra redactado y cuenta con un solar municipal asignado y preparado con la dotaciones básicas.


«Estamos como el curso pasado sin saber nada de la licitación» detalla Villarreal, que asegura que «el delegado Francisco Díaz Morillo dijo al AMPA que en abril de 2015 comenzarían las obras». En septiembre siguen en espera. Sin mezclar los casos, en Burguillos aseguran que estos problemas derivan de un colegio partido en dos centros diferentes y distantes.


La comunidad educativa lucha ahora para que escolares como Miguel y Javier puedan normalizar su vuelta al colegio, atendidos a tiempo completo en sus necesidades.






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