La Divina Pastora de Cantillana regresa a su aldea por su romería

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La imagen llega a su aldea este fin de semana, un hecho que solo ocurre cada cinco años


El traslado de la Virgen marca los fastos de un festejo popular que congrega desde este sábado a miles de personas en las calles de Cantillana para vivir una romería llena de singularidades con el carácter extraordinario que adquiere cada lustro. Cinco años hace de la última vez que la Divina Pastora cruzó el río Viar camino de la aldea de Los Pajares, donde cada último fin de semana de septiembre miles de pastoreños de toda Andalucía le rinden tributo en su ermita.


Las calles de Cantillana por donde discurrirá la comitiva de la romería con la imagen de la Divina Pastora lucen desde el inicio de esta semana engalanadas. En las barriadas, los toros de fuego y los cohetes rompen la noche con sus estruendos como preludio de unos días de fervor y multitudes. Este jueves tuvo lugar el rezo del rosario cantado y la exaltación de la romería en la plaza del Llano. Desde la residencia geriátrica, los viejos cantillaneros internos cuentan las horas para ver el paso de la hermandad este sábado, dado que es la única imagen que llega hasta esta zona del pueblo.


Camino a pie


No será hasta las diez de la mañana del mismo sábado cuando la imagen de la Divina Pastora sea trasladada hasta su carreta e inicie la marcha desde la parroquia. A diferencia de otras romerías, los pastoreños suelen hacer el camino a pie, delante, y lo más cerca posible de la carreta que porta al Simpecado o, cada cinco años, a la Divina Pastora, dando lugar a una estampa sobresaliente: miles de personas caminando de espaldas entre cantes y vivas a la venerada imagen.


En la calle Martín Rey, a mediodía rezan el ángelus, y las primeras horas de la tarde reciben a la Pastora cruzando el río mientras cantan la salve. Al anochecer, en la ermita tiene lugar el saludo a las hermandades, y un rosario por los alrededores a partir de las doce de la noche. El obispo auxiliar de Sevilla, Santiago Gómez, oficia la misa pontifical del domingo a las once de la mañana a las puertas del santuario, tras la que tiene lugar una pequeña procesión por la aldea antes de que la imagen quede expuesta en besamanos.


El camino de vuelta deja estampas emotivas, relata José Manuel Espinosa, como el paso de la carreta al anochecer por el río entre las bengalas encendidas de los devotos, el recibimiento que dispensa el pueblo con sus cantes, o la recogida en la parroquia.


Apoteosis


Lo espectacular del acontecimiento se explica en su excepcionalidad. "Cuando la romería surge en 1952 la hermandad no se plantea que la Virgen vaya", cuenta Juan Manuel Daza. La primera vez que se trasladó fue en 1960, cuando se habían celebrado ocho romerías y fue "por un acontecimiento de muchísima relevancia", explica este devoto, "como la consagración de un templo, la ermita, en su honor".


En las siguientes ocasiones, la ida de la imagen también se revistió de un carácter extraordinario, hasta que la hermandad fija este acontecimiento una vez cada siete años, y más tarde se consolidó cada lustro. "El hecho de que la Divina Pastora fuese por primera vez para consagrar su templo creo que hizo que la ida se revista para siempre de una grandeza de la que no se ha despojado nunca", abunda Daza, que siente cómo el camino "junto al mayor referente devocional de la Virgen para los pastoreños acrecienta todos los aspectos tanto devocionales como populares, culturales y religiosos".

Comentarios

  1. La parroquia de cantillana tiene nombre. Se lo dejo aquí para que le conste PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN.

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