Manuel del Río: baile, baile y baile

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El bailaor flamenco de Burguillos se aferra en los tablaos flamencos a su sueño actuando con compañías por Europa, Asia y África.



Bajo la mirada de su abuela dio los primeros pasos sobre las tablas a los cinco años en la academia de Carmen Vargas en su Burguillos natal, y no tardó en tomar conciencia del desafío que debía abordar para avanzar por el horizonte de sus sueños. Con el respaldo de sus padres y de su abuela, Manuel del Río (1994) es hoy una promesa del flamenco y de la danza con proyección global y se abraza sobre la escena a uno de sus sueños que ha logrado hacer realidad: vivir de su pasión.

Antonio Canales, Manuela Carrasco, Antonio "El Pipa", Javier Latorre, Pastora Galván, "La Lupi", Rubén Olmo o Antonio Najarro han hecho a la figura de este bailaor y, asegura, también a la persona. "Es fundamental ser buen compañero y serio en tu trabajo: cuando haces cosas buenas en tu vida, la vida te devuelve cosas buenas".
Hijo de agricultores, Del Río compatibliza sus actuaciones diarias con las compañías "Alma" y "Rosalborán" en la Costa del Sol con sus estudios de Pedagogía del Baile Flamenco en el conservatorio Ángel Pericet de Málaga. La inquietud le puede, por eso saca tiempo también para estudiar Derecho por la universidad a distancia, ha dado forma a un espectáculo propio, "Sentires", y se embarca en proyectos internacionales con compañías de renombre. "Yo pienso que nada es imposible y que siempre que quieres, puedes", confiesa a ABC Provincia.

Es la filosofía de vida que le permitió sacar adelante sus cuatro años de formación básica y seis de formación profesional en el conservatorio de danza con horarios imposibles. "La recompensa más grande que puede tener un artista es el aplauso de su público", asegura entusiasmado al mirar atrás.

En los espectáculos flamencos, Del Río luce "hecho un pincel" gracias a la modista y costurera de su vida, su madre, que pone su corazón creando unas prendas exclusivas que a modo de talismán vuelan con su hijo de la mano de los maestros de la danza.

Las ruinas de la ciudad romana de Meknes Volubilis, en Marruecos, le vieron bailar a los 16 años en su primer espectáculo internacional junto a artistas como India Martínez y María José Santiago y su ascenso fue meteórico. Con la compañía de Antonio "El Pipa" se presentó en los principales teatros de la geografía andaluza con el espectáculo "Danzacalí, danzar de los gitanos", para después bajo la dirección de la bailaora Lalo Tejada integrarse en una gira por la costa onubense. En Sevilla recibió el aplauso del tablao flamenco "El Palacio Andaluz".

Enamorado de su profesión, Del Río se muestra "sin pretensiones" e intenta transmitir "con humildad y sin adornos" arriba del escenario. Con la compañía de Miguel Vargas "Flamenco Dance Theater", ha trabajado en los espectáculos "Ritmos con Alma" e "India", con los que gozó junto a sus compañeros de la aclamación del público de la Royal Opera House de Muscat, en el sultanato asiático de Omán.

La trayectoria pujante de este artista sevillano la completa su entrega en el espectáculo de la compañía de Antonio Andrade "Mi Carmen Flamenca", con el que viajó el pasado mes de junio a Bakú, la capital de Azerbaiyán, para darlo todo en el Heydar Aliyed Merkezi con motivo de la celebración de los primeros Juegos Olímpicos Europeos, una producción con la que se paseó también por las ciudades alemanas de Múnich y Berlín.

En sueños dibuja nuevas metas: formar parte del Ballet Flamenco de Andalucía. Y se siente afortunado mientras se forma como profesor con el regocijo de haber dado clase durante sus prácticas a 58 alumnos: "Ver su evolución, sus ganas, su esfuerzo y su cariño me hizo inmensamente feliz", dice.

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