La loba herida de El Castillo

Uno de los ejemplares recién llegados al a reserva natural de El Castillo de las Guardas

Esta especie amenazada de extinción puede reproducirse en cautividad con otros dos ejemplares recién llegados

Veterinarios de la reserva natural curan a una loba blanca procedente del parque zoológico de Almuñécar


La reserva natural de El Castillo de las Guardas cuenta desde la segunda quincena de marzo con tres nuevos ejemplares de lobo blanco, una especie amenazada en su hábitat que llega a este parque de la Sierra Morena, a cincuenta kilómetros de Sevilla, donde ya habitaba una loba de la misma especie.


De los tres nuevos inquilinos de estas instalaciones en la comarca del Corredor de la Plata dos son hembras y uno macho, y están llamados a echar raíces en este paraje natural levantado sobre una vieja mina de cobre que da cobijo a más de mil animales de cien especies diferentes y por el que pasan a lo largo del año miles de escolares y familias de Andalucía, así como observadores, investigadores y universitarios para conocer la fauna salvaje con los programas de educación ambiental que ofrece la reserva.


El espacio zoológico pretende contribuir a la protección de especies que son vulnerables o están amenazadas en sus lugares de origen o hábitat naturales y participa en programas de conservación europeos. Con ellos se pretende acoger a 20 ejemplares de lobo blanco en sus instalaciones a medio plazo.




Peligro de extinción


La especie del lobo blanco se encuentra en peligro de extinción y los nuevos ejemplares soltados en la reserva han llegado procedentes del parque zoológico municipal de Peña Escrita en Almuñécar, que ha echado definitivamente el cierre este invierno en la provincia granadina, por lo que los promotores se han visto forzados a repartir los ejemplares de la fauna salvaje que permanecían en sus instalaciones por otros espacios zoológicos.


Fuentes de la reserva de El Castillo de las Guardas informaron de que una de las lobas llegó herida, por lo que su suelta al área reservada para el lobo blanco se retrasó unos días hasta su completa recuperación.


No en vano, el personal del área zoológica reconoce que se abre ahora un período de socialización entre los animales que pasa por diferentes etapas en las que podría haber conflicto entre unos ejemplares y otros, una situación que entra dentro de la normalidad en el medio natural en el que cohabitan.


La jefa veterinaria del parque sevillano, Jimena de Andrés, asegura a ABC Provincia que los nuevos ejemplares llegan para tratar de procrear en cautividad con la ambición de preservar esta especie amenazada y crear una reserva genética de estos animales «por si más adelante hace falta una reintroducción en la naturaleza».


Entre los nuevos compañeros de hábitat de los lobos blancos destacan otras especies como los hipopótamos, los rinocerontes, las jirafas, los chimpancés, los ñus, los dromedarios, los elefantes, los tigres de bengala, los leones o las gacelas, así como los osos pardos y diferentes especies de aves con las que los profesionales del parque organizan exhibiciones al aire libre a lo largo del año.



Viejo yacimiento minero


El legado minero subyace en este emplazamiento de 210 hectáreas abierto desde el año 2000 donde los animales permanecen entre destacadas construcciones de la época de esplendor de la minería, como el viaducto sobre el río Jarrama por donde antaño discurría el trazado del ferrocarril minero de la línea de Minas de Peña de Hierro hasta la estación de Tejoneras, que transportaba el mineral que extraían hasta su confluencia con la línea de Cala a San Juan de Aznalfarache.

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