A la luz los secretos neoclásicos de la iglesia de la Granada

[caption id="attachment_media-2" align="alignnone" width="3888"]sierranorte-guillena-JAntonioSilva-historiador.JPG Juan Antonio Silva ha dado con el expediente que permite conocer la datación y autoría del conjunto neoclásico del templo guillenero / ABC[/caption]

El historiador Juan Antonio Silva desvela la autoría de espadaña y portadas del templo principal de Guillena, que tiene en Sevilla otra portada gemela.


La espadaña y los dos pórticos neoclásicos de los laterales de la parroquia de la Granada desvelan sus misterios. El doctor en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla Juan Antonio Silva ha dado con el expediente donde se detalla la autoría y datación de estos símbolos arquitectónicos de la comarca del Corredor de la Plata que erigió por encargo del arzobispado el maestro Fernando de Rosales en la segunda mitad del siglo XVIII.


El historiador se encontraba en la fase preliminar de un estudio en los archivos parroquiales para documentar todo los bienes del templo guillenero cuando se topó con este expediente de la reforma neoclásica que se hace sobre la parroquia de la Granada, que arroja luz no sólo sobre la autoría del diseño, sino también sobre los pormenores de su ejecución y la rehabilitación de todo el artesonado.



Gótico-mudéjar


La iglesia de Guillena es gótico-mudéjar y se erige en 1247. Un fuerte terremoto en el año 1356 dejó la primitiva planta en ruinas, dice Juan Antonio Silva a ABC Provincia, "por lo que la actual podemos deducir que se levanta de nuevo a partir de esa fecha", abunda el historiador.


La hechura del nuevo templo sobre las ruinas del viejo debió ser costosa para la época, dado que en los archivos documentales esta iglesia consta en construcción al menos hasta el año 1560, y es a partir de entonces cuando empieza a funcionar con un párroco que la asiste y se encargan los retablos que completarían el conjunto. "En los papeles se habla del maestro de 1356 porque nada se sabe de su nombre", relata Silva, que tampoco ha encontrado una explicación al motivo por el que en el año 1789 la iglesia de Guillena se encontraba otra vez en ruinas, aunque estima que pudo deberse al terremoto de Lisboa del año 1755.


Entonces se proyecta una restauración de los pilares, las cubiertas, la bóveda del presbiterio, la solería y las fachadas de la iglesia, y en el expediente de esta restauración consta que es entre los años 1789 y 1792 cuando se erigen las portadas neoclásicas que tiene el edificio actualmente, se derriba un pórtico que tenía el templo primitivo y, a petición del párroco, se solicita "que la torre mudéjar que descansaba sobre la cabecera en estado de ruinas se caiga para hacer un campanario nuevo", la espadaña actual.


Del encargo se ocupa el maestro alarife mayor del Arzobispado de Sevilla en ese momento, Fernando de Rosales, y el coste de la profunda reforma del conjunto se sufragaría con dinero del arzobispado y con los ingresos de fábrica de la parroquia que administraba diezmos, rentas y donativos.



Pórticos gemelos


De Rosales reproduce en las dos portadas laterales del templo de Guillena otros diseños que legó a Sevilla, como el pórtico de la Iglesia de la Escuela de Cristo del Barrio de la Santa Cruz. El historiador atribuye al mismo arquitecto la fachada del Ayuntamiento guillenero, que data del año 1789.


Fernando de Rosales (1758-1830) fue maestro mayor de la Archidiócesis y director de la Real Escuela de las Tres Nobles Artes. Sus obras se encuentran en Sevilla, Huelva y Cádiz , con influencias del arte Neoclásico y del Neogótico e intervenciones como la culminación de la "Puerta Grande" o Portada de la Asunción de la Catedral de Sevilla.

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