«Decidí escribir el libro sobre Carlos Parra el último día del juicio a Ortega Cano»

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Susana Falcón presenta este miércoles en Sevilla su libro sobre «El Belga», la víctima mortal del accidente que provocó el torero hace cinco años





En ABC Sevilla



Tres pasiones: la familia, el compromiso político y el mundo de las artes. Son los ejes de la biografía y los pilares que marcaron la vida de Carlos Parra, el vecino de 38 años de edad de Castilblanco de los Arroyos que perdió la vida hace un lustro al cruzarse en la carretera con el diestro José Ortega Cano, que circulaba triplicando la tasa de alcohol permitida.

El siniestro conmovió a España y la periodista Susana Falcón se propone arrojar luz sobre esta persona anónima, conocida como "El Belga", por sus vecinos que saltó a la opinión pública aquella noche del 28 de mayo de 2011 cuando perdió la vida en un accidente de tráfico provocado por el famoso torero, que fue condenado a dos años y seis meses de prisión por homicidio imprudente y conducción temeraria.


"Estas páginas van a descubrir a una persona enormemente vital y apasionada, firme en sus ideas, coherente y con un carácter fuerte", avanza Susana Falcón, que detalla cómo la idea de escribir el libro emergió en la última sesión del juicio a Ortega Cano.


"Sentí ganas de gritar por la profunda indignación que me daba ver la cobardía del torero, que ni en el último momento fue capaz de reconocer que conducía ebrío y que no lo ha hecho aún", detalla la escritora, "pero no lo hice porque si su familia y sus compañeros de militancia allí presentes se contenían, yo no era nadie para hacerlo".



Perfil familiar


El libro sobre Carlos Parra se presentó ayer en el palacio de los Marqueses de La Algaba de Sevilla y es un relato coral esbozado en dos años con entrevistas a su núcleo más próximo. Familiares como su mujer, Manoli Gurruchaga, sus dos hijos, Sara y Samuel, sus hermanos y su madre, Carmen, así como sus compañeros de militancia de Nueva Izquierda Verde Andaluza Víctor Sevillano y Manuel Ruiz Lucas; o dos de sus amigos, Felipe y Alejandro, abordan con sus testimonios su figura en diferentes facetas.


Compañera de Carlos Parra en un período en el que trabajaron juntos en la extinta radio municipal de Castilblanco, Susana Falcón reconoce que la familia en estos cinco años "ha superado el duelo psicológico pero vive con rabia la impunidad del torero, al que tendrán que seguir viendo mientras a Carlos lo han perdido para siempre", asegura a ABC.


Los últimos años de la vida de Parra son convulsos por la situación política y el relevo en la Alcaldía de Castilblanco. "No podemos separarle de su contexto, un pueblo en el que todos se conocen que estuvo 28 años gobernado por la izquierda con Ruiz Lucas hasta que en 2007 un pacto entre PSOE y PP aparta al partido de Carlos de la Alcaldía" explica la escritora, que recuerda cómo "se produce una caza de brujas contra la gente de NIVA que el propio Carlos sufre en primera persona".


En este período es despedido como técnico del Teatro Miguel Fisac y pugna por su empleo llevando al equipo de gobierno que lideraba Segundo Benítez (PSOE) a los tribunales. "Una triste alegría que se llevó a la tumba fue ganar el juicio por su despido, que fue declarado improcedente después de cuatro años muy duros".


Este desgaste tuvo consecuencias para Parra. "En la última semana de su vida confesó a varias personas que se pensaba ir del pueblo, que ya no quería estar cuatro años más sufriendo el maltrato del PSOE porque le parecía un precio muy alto por sus ideales".



Emigrante en Bruselas


Falcón registra también el testimonio de su amigo Felipe sobre el tiempo en el que "El Belga" se busca la vida fuera de Andalucía. "Ser emigrante español en Bruselas era como ser hoy magrebí en España: les pedían la documentación continuamente y en no pocas ocasiones padecían humillaciones", detalla.


Sobresale la cita del secretario de organización de CCOO en Sevilla, Carlos Aristu, quién afirma que "no solamente perdió su familia, también las personas por las que Parra luchaba".


El relato se cierra con una buena noticia que llena de alegría a sus seres queridos. "El vacío que dejó es evidente y nada ha conseguido llenarlo", cita Falcón, "pero el pasado mes de enero su hija le hizo abuelo y el bebé tiene una carita calcada a la de su madre, Sara, que es idéntica a Carlos".

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