Honores a la Virgen de Alanís

SierraNorte-Alanis-Angustias36-16


El pueblo reconoce cinco siglos ligado a la Virgen de las Angustias, cuya imagen fue tiroteada durante la Guerra Civil, y le concede el título de Alcaldesa Perpetua de la villa en las fiestas de septiembre



La leyenda cuenta que en una batalla entre moros y cristianos en el conocido como valle de la capilla el capitán de las tropas castellanas, Garcí-Laso, se encomendó a la Virgen de las Angustias, no estando convencido de que pudieran ganar la pugna, y prometió erigir un santuario en su honor si salía airoso de aquella contienda. De la victoria o la derrota nada se sabe, pero la ermita luce en la serranía y acoge cada año los festejos de la patrona, a la que el consistorio ha reconocido concediéndole el título de Alcaldesa Perpetua por estar ligada a la historia de su gente desde hace cinco siglos.


De recopilar y poner orden entre los escasos documentos que han llegado a nuestros días se ha ocupado en los últimos meses el ingeniero Antonio Pérez para sumar esta base histórica al reconocimiento que los vecinos concederán a la Virgen de las Angustias en sus fiestas del 8 de septiembre.


"La devoción puede venir de principios del siglo XVI, siguiendo la corriente de la época", detalla Pérez a ABC Provincia, tras indagar en el patronazgo de esta advocación en otras ciudades como Granada para contrastar desde diversas fuentes históricas el nacimiento de la devoción a la patrona entre los alanisenses. En cuanto a la batalla de Matamoros, que la tradición popular sitúa en el valle donde se erige la ermita, todo apunta a que tuvo lugar entre los años 1568 y 1570 "durante la última rebelión de los moriscos antes de su expulsión de España", relata.


A instancias de Francisco Díaz del Hierro se levanta la ermita en honor a la Virgen entre los años 1570 y 1656 "posiblemente por alarifes locales", y ya en los años 1706 y 1786 en los libros de las visitas pastorales del Arzobispado de Sevilla reza la "particular devoción" que profesan a su patrona e incluso "el frencuente recurso que hacen de ella en sus generales y particulares calamidades", cuando la imagen se trasladada desde su ermita a la parroquia del pueblo en promesa para pedir períodos de lluvia o que se ponga fin a las epidemias.


En los primeros siglos, la de las Angustias es una devoción compartida con otra talla que se perdió en los años previos a la Guerra Civil: la Virgen de la Encarnación. "En una ermita al norte de la villa, cerca del monasterio de San Miguel de la Breña, se veneraba esta otra virgen, y en la invasión francesa la ermita fue destruida, trasladándose a la parroquia, pero tanta importancia llegó a tener su devoción que en algún momento llegó a rivalizar con la Virgen de las Angustias", relata Antonio Pérez.



Advocaciones rivales


La rivalidad entre ambas advocaciones tiene en 1835 un momento de máxima tensión, detalla Pérez, cuando el cura Manuel Santarén dispone por las obras en el templo parroquial trasladar a la Encarnación de manera provisional a la ermita de las Angustias. "Ha entrado el pueblo en una división en tales términos que los afectos a una imagen están a matar con los de la otra, y cada partido quiere que se le pida exclusivamente a la suya, y se traiga a la parroquia por la falta de agua", detallaba el clérigo a la vicaría de Cazalla.


La actual imagen de la Virgen de las Angustias es una obra reconstruida por Antonio Castillo Lastrucci en 1938, dado que la primitiva fue sacada de su ermita el 18 de julio de 1936 y tiroteada en un paredón, un pasaje de terror recordado entre los vecinos como el 8 de septiembre de ese mismo año cuando los sublevados fusilaron a 14 vecinos en el cementerio.


Entre otras anécdotas destaca cómo la Feria de Alanís que actualmente es en agosto nace a finales del siglo XIX coincidiendo con las fiestas patronales "como señal inequívoca de la presencia de la Virgen en el sentimiento de sus vecinos", concluye Pérez.


 

Comentarios