Un incendio rebela a los vecinos contra la granja de avestruces de Las Cortecillas

Tres octogenarias lideran la oposición a la granja de avestruces

Los vecinos, liderados por tres octogenarias, lo relacionan con el polémico criadero, que el alcalde promete negociar



En ABC Sevilla



Los movimientos en los terrenos comunales para erigir un criadero y matadero de avestruces junto a la pedanía de Las Cortecillas han hecho saltar las alarmas de la asociación vecinal, que vieron arder la pasada semana siete hectáreas de pasto y matorral. Los vecinos no ocultan el temor de que este suceso pueda estar relacionado con las maniobras de maquinaria pesada para el desbroce del monte que el concesionario de los terrenos comunales, donde también han aparecido contenedores, ha llevado a cabo en las últimas semanas.


«El incendio se declaró justo en frente de donde estaban realizándose estos trabajos, algo que hemos comunicado al Seprona porque entendemos que no se han tomado precauciones para las tareas de excavadoras en el monte en pleno mes de julio» explica José María Romero, presidente de la asociación vecinal, que asegura que el proyecto avícola no cuenta aún con la Declaración Ambiental Unificada que debe expedir la Junta de Andalucía, por lo que los movimientos en la zona «estarían llevándose a cabo al margen de la legalidad».



Contenedores



El regidor, Gonzalo Domínguez, confirma a ABC Provincia que los contenedores los ha depositado la empresa inquilina de los terrenos, que tiene una concesión de uso de 25 años, y que van encaminados a la construcción de la explotación avícola, pero asegura que están vacíos. «Cuando tuve conocimiento de los movimientos, avisado por los vecinos, hice una providencia enviando a los técnicos municipales para informar de lo que estaba ocurriendo allí», abunda Domínguez.


Con el apoyo de otros agentes sociales como Ecologistas en Acción, los vecinos cuestionan tanto la solvencia del promotor que, sostienen, está en suspensión de pagos desde 2013, como la viabilidad del proyecto porque a su juicio pone en riesgo el nacedero del río Guadiamar, y temen que se hagan unas instalaciones «para recibir subvenciones públicas que se abandonen a medio plazo». Además, insisten en que sus hogares quedarían «encerrados» entre la explotación avícola y las tierras de Juan Pedro Domecq.


Después de dos años organizados alentados por tres octogenarias de la pedanía para frenar el proyecto, en la asociación agradecen «la actitud del alcalde abierta al diálogo», con el que se reúnen esta misma semana, y esperan tener acceso a la información que vienen solicitando con el propósito de superar el problema «con transparencia e igualdad entre los ciudadanos, respetando el entorno y la sensibilidad de los vecinos», detallan.


Con el ánimo de superar el conflicto el Ayuntamiento de El Castillo de las Guardas y la asociación de vecinos de Las Cortecillas van a iniciar un diálogo con el que intentan resolver el conflicto de intereses derivado de la cesión por parte del Ayuntamiento de 43 hectáreas de zonas comunales a un empresario que prevé levantar una explotación de avestruces en este paraje de la Sierra Morena de Sevilla.


El consistorio busca con este proyecto atraer la inversión privada a una población de 1.500 habitantes dispersa en 12 pedanías. «Serían 7 u 8 puestos de trabajo los que puede generar, con unas consecuencias muy positivas para varias familias», explica el alcalde, que reconoce y lamenta que «nunca ha habido hasta ahora un diálogo fluido entre el promotor, el consistorio y los vecinos», cuestión que está dispuesto a solventar para hacer factible una inversión en la que trabajan, con dificultades, desde 2013.


«El diálogo es la mejor manera de superar las barreras y si hay alguna cuestión por parte de los vecinos por la que resultase que tienen razón y finalmente aquello no hay que hacerlo pues este es el momento de abordarlas», explica el regidor.


Domínguez asegura que todo lo que se haga en los terrenos cedidos al promotor se hará con garantías «cumpliendo con la ley y defendiendo el interés general de los vecinos» y zanja que «si no es así tendrá la oposición y la repulsa de este ayuntamiento».


Del otro lado y en torno a tres ancianas, María Luisa, Serafina y Adela, los vecinos se han organizado para defender las tierras del ejido donde los antepasados de Las Cortecillas hacían la siembra y repartían la riqueza que el entorno en el que viven legaba a los lugareños. La pedanía es un núcleo aislado en la sierra sevillana castigado por la despoblación, el envejecimiento de su gente y la emigración.


Cada verano la población se multilica alcanzando unas veinte familias, aunque a lo largo del año apenas son tres las que hacen vida allí.


 

 

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