La provincia se postra a San Benito en su romería de Castilblanco

San Benito / J. C. R.

Hermandades de Castilblanco, Brenes, Tocina y Cantillana peregrinan este fin de semana hasta el santuario en la Sierra Morena de Sevilla



La provincia de Sevilla rinde honores este fin de semana a San Benito Abad, patrón y alcalde perpetuo de Castilblanco de los Arroyos, con la celebración de su antiquísima romería. La peregrinación da lugar cada año a la movilización de miles de personas en la Sierra Morena de Sevilla donde llegan hermandades de Brenes, Tocina y Los Rosales, y Cantillana, que en la noche del sábado son recibidas ante la venerada imagen del Santo por parte de la Hermandad Matriz.


Los sambeniteros se abrazan al camino que conduce a la ermita, situada a doce kilómetros de Castilblanco, también desde otros pueblos donde la devoción es latente como Alcalá del Río, Burguillos, que este año inició los trámites para el hermanamiento de la Hermandad del Rosario Coronada con la Matriz de San Benito, Villaverde del Río, Guillena, La Algaba o La Rinconada.


La Iglesia del Divino Salvador de Castilblanco acoge desde este miércoles los cultos en honor a San Benito con el Estandarte y la Santa Reliquia, con restos óseos del patriarca, que preside el altar mayor de la parroquia.



Hermanamiento de pueblos


La primera hermandad en iniciar la peregrinación con motivo de la romería es la filial de Brenes,que este jueves 25 de agosto celebró una misa de romeros en la parroquia de la Concepción y tras el rezo de la salve a su patrona, la Virgen del Rosario, hizo la solemne salida del Estandarte en su carreta de bueyes. Uno de los momentos más bellos del peregrinar de Brenes tiene lugar en Villaverde del Río, donde los sambeniteros cantan a la Virgen de Aguas Santas,patrona de esta localidad ribereña, antes de continuar la inmersión en la Sierra hasta la zona de ocio de Siete Arroyos, donde descansan en la noche del jueves al viernes.


La filial de Tocina y Los Rosales inicia su peregrinación en la tarde del viernes con su Estandarte guiado por una carreta con mulos. Esta corporación ha sufrido en los dos últimos meses una serie de vertidos sobre la fachada de su capilla recientemente reformada, que han desencadenado un caudal de solidaridad en torno a la hermandad y ha unido aún más a los sambeniteros de cara a una nueva romería. A las seis y media de la tarde celebrarán la misa de peregrinos e iniciarán el camino despidiendo a su pueblo para buscar la Monta y la Venta de Moyano, en Cantillana, donde realizan una primera parada.


El paso de la filial de Tocina y Los Rosales por Cantillana a medianoche es uno de los momentos más esperados en la comarca de La Vega, con las muestras de hermandad que se producen entre los devotos. El Estandarte es recibido por la filial de esta localidad en el azulejo de San Benito en la Puerta de Malara para avanzar hasta el santuario de la Virgen de la Soledad, patrona de Cantillana, donde cantan la salve.


La hermandad matriz de San Benito de Castilblanco celebra el viernes la víspera de la romería con el rezo, a las nueve de la noche, del Santo Rosario por las calles de la localidad y el traslado de la Santa Reliquia y las insignias de la corporación desde la Casa – Hermandad al templo parroquial. Los cantes del coro de la Hermandad de Escardiel y la escuela de tamborileros acompañan esta tradición que antecede al último día de triduo y a la ofrenda popular de nardos para el templete de San Benito en su procesión del domingo de romería.


En la mañana del sábado inician su peregrinación las hermandades de Castilblanco y Cantillana. A las siete de la mañana la matriz celebra su misa de peregrinos y camina con su carreta plateada del Estandarte guiada por bueyes acompañada por centenares de devotos con los sones de la Banda de Música de Castilblanco hasta el Pilar Nuevo. Tras despedirse del pueblo, toman el camino de San Benito para hacer su entrada a la ermita a mediodía. La matriz ha previsto un servicio de autobuses hasta Castilblanco para facilitar la vuelta de los peregrinos que acompañan a la hermandad en su camino.


La filial cantillanera peregrina tras la misa de romeros de las siete y media de la mañana desde la Iglesia de la Misericordia con los cantes del coro de su hermandad. La banda de La Soledad acompaña a la comitiva hasta la presentación en el santuario de la Virgen de la Soledad, donde tras el canto de la Salve abandonan el pueblo buscando la zona de ocio de Siete Arroyos. A mediodía hacen una parada para iniciar la marcha por la tarde y hacer su entrada en el recinto de la ermita sobre las nueve de la noche.


La presentación de las hermandades en las inmediaciones de la ermita se inicia minutos antes de las diez de la noche. Brenes, Cantillana y Tocina – Los Rosales unen sus pasos a los de miles de sambeniteros llegados de toda la provincia y se funden en un mismo sentimiento para ser recibidas por la hermandad matriz de San Benito de Castilblanco y presentar sus honores a la venerada imagen en la ermita. Las carretas con los estandartes de las hermandades van presentándose a las puertas del santuario ante la expectación, los cantes, las lágrimas y los vítores de los devotos a lo largo de la noche.



El domingo es el día grande


Los momentos centrales de la romería que la provincia celebra a San Benito Abad tienen lugar el domingo, que arranca con una misa temprana a las ocho de la mañana en la ermita serrana, previa a la solemne función de hermandades a las puertas del santuario, a las diez, que estará cantada por el coro de la hermandad de Cantillana.


Los sones de la Banda de Música de Castilblanco de los Arroyos acompañan a las ocho de la tarde la procesión de la venerada imagen de San Benito.  El párroco de Castilblanco, Pablo Colón, oficia un sermón ante el patrón, que portado por las mujeres sambeniteras avanza en su templete dorado hasta la Cruz de la ermita. La fragancia de nardos del paso y su lento avance por la multitud que eleva sus plegarias durante la procesión marcan una noche que las familias sambeniteras esperan para presentar a los nacidos en el último año ante la imagen de San Benito.


En la Cruz de la Ermita las hermandades filiales despiden a San Benito y se retiran de la comitiva para retomar el camino de vuelta a sus pueblos. La puja de bancos, en la que los devotos ofrecen altas cantidades de dinero para tener el honor de portar al Santo al interior de su ermita, es la antesala de un final de la procesión que los devotos tratan de alargar.


Una vez en el interior, la hermandad matriz lanza los nardos que adornaron el templetedorado de San Benito durante la procesión, para legar este recuerdo a los sambeniteros que aguardan la entrada de las hermandades a sus pueblos entre el Lunes, festivo local en Castilblano, y el Martes de San Benito.

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