La Candelaria, histórico icono devocional de Guillena

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Documentan que la imagen contaba con ermita y cultos propios desde la segunda mitad del siglo XVI, siendo la primera advocación de Guillena según el historiador Juan Antonio Silva



La imagen de la Virgen de la Candelaria presidía en el siglo XVI una ermita en su honor en la villa de Guillena. Es la hipótesis que un documento fechado entre 1579 y 1582 sugiere, atendiendo a las referencias de la antigua cofradía de la Candelaria, según desvela el historiador Juan Antonio Silva unos días antes de que la venerada imagen sea devuelta al culto tras el proceso de restauración que desde el mes de septiembre ha llevado a cabo el conservador Benjamín Domínguez.
La Candelaria es una advocación que alude a la buena esperanza, a la luz del mundo que viene cuando nace Jesús. Desde el siglo XVI su devoción se populariza en la provincia de Sevilla, y en Guillena está consolidado su culto en 1570, siendo la primera efigie mariana de la villa, antes incluso que la Virgen del Rosario tallada por Jerónimo Hernández en 1578 bajo la advocación de la patrona, la Virgen de la Granada.
«Hasta este momento se pensaba que la imagen de la Candelaria databa del siglo XVIII, pero investigaciones más recientes sugieren que su existencia es anterior», precisa Silva a ABC Provincia, inmerso en las labores de investigación del patrimonio de la parroquia de la Granada. La primitiva imagen tallada en madera policromada era una obra de escuela sevillana anterior a 1600 y fechable hacia la segunda mitad del siglo XVI, y desaparece durante la invasión francesa.
En los años veinte del siglo XIX desaparece la ermita de La Candelaria, que se ubicaba en el actual cementerio de Guillena. En esa fecha se mandaría hacer la actual imagen de la Virgen, posiblemente sobre los restos de la talla destruida años antes. «Está modelada sobre madera en pasta de papel siguiendo la estética y el canon que implanta en Sevilla el imaginero Juan de Astorga», explica el historiador guillenero, quien sustenta esta atribución de diversos expertos debido a las similitudes con la Virgen de las Flores, patrona de Encinasola.
Cuando la hermandad de la Vera Cruz se traslada a la parroquia y deja su sede fundacional en 1856, La Candelaria preside unos años la ermita de San Nicolás, santuario que se ubicaba en el entorno de la Plaza de España y que desaparece a lo largo del siglo XIX.
La Virgen de la Candelaria es titular de la Hermandad de Resurrección, y protagoniza el Domingo de Resurrección junto al Niño Perdido, una jornada de fiesta local en Guillena. En los próximos días será devuelta al culto tras la intervención que lleva a cabo el conservador Benjamín Domínguez.
Desde septiembre de este año el restaurador sevillano se afana en recuperar la policromía original, oculta tras dos intervenciones anteriores en 1962 y 1975, y en devolver los atributos iconográficos a este icono devocional de la Vía de la Plata.

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