Un maestro de las sevillanas en la radio de Guillena

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El guillenero Manuel Charro Jarana se popularizó desde los años sesenta e integró el afamado grupo de sevillanas Los Maravillas. Hoy  se entrega en la Peña La Rivera.



Las ondas de la radio municipal traen cada martes por la tarde las lecciones de flamenco a cargo de dos figuras del cante y las sevillanas: Rafael Aguilera y Manuel Charro Jarana, que desde Guillena han llevado traspasado fronteras con este arte declarado patrimonio inmaterial de la Humanidad por la Unesco.


Por más de quince años, y con seis discos grabados en estudio a sus espaldas, Manuel Charro Jarana ha paseado por sevillanas las ferias y fiestas populares de toda España, y logró la alternativa artística en las tablas del Teatro Lope de Vega de Sevilla, junto a otros grupos populares de sevillanas como Los Romeros de La Puebla o Los Marismeños, con los que Jarana atesora una gran amistad.


"En Madrid pasábamos dos meses de temporada cantando con Los Romeros y Marismeños en diferentes salas", rememora Jarana a ABC Provincia, "en un momento en el que las sevillanas eran seguidas con deleite por el público", rememora el veterano artista.
Sus comienzos fueron también de la mano de un grupo de sevillanas cuando aún le quedaban varios años para la mayoría de edad.


"Éramos Los de la Ribera, en alusión a las tierras de Guillena, y actuábamos en una sala que se llamaba El Semáforo en la carretera de Bormujos", rememora el cantaor sobre sus inicios. Pasó en los años setenta por la sala El Rocío Chico en el término municipal de Bollullos de la Mitación, donde curtió su espectáculo por sevillanas antes de montar su propio tablao flamenco en Guillena, con gran éxito, para integrarse ya en los años ochenta en el grupo Los Maravillas.


Con los hermanos Paco y Pepe Otero, Luis Beret y Antonio Ferrer pasaría dos décadas de esplendor. "Cuando el boom de las sevillanas tuvimos mucho éxito porque hacíamos un buen espectáculo en directo", precisa Jarana, que recuerda cómo al tiempo de retirarse, en 1996, ganaban por cada espectáculo unas 500.000 de las antiguas pesetas.


Lejos de retirarse, este veterano cantaor de sevillanas, que en los próximos días celebrará su 69 cumpleaños, escribe sus propias letras y junto a sus amigos se entrega en la Peña Flamenca La Rivera, que estos días festeja su 30 aniversario, y los festivales solidarios de pueblos próximos, como Gerena. Además se prodiga con los cantes flamencos que le apasionan, como la malagueña, la granaína, la soleá, las bulerías o las cartageneras.


 

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