Ramón Roldán, un castilblanqueño en Melilla


La familia de Ramón Roldán aguardó a fines de 1918 su vuelta a Castilblanco tras culminar el servicio militar en Melilla: el joven no llegó, sus restos descansan en un panteón militar desde 1919



Tres años de servicio militar y unas navidades tristes las de 1918. En esta fotografía familiar de tonos sepias sobresale la figura del joven Ramón Roldán Vergara. La imagen data del año 1914 y se tomó al aire libre en la conocida como Estacada de los Venaíto, la actual barriada de Los Pisos de Castilblanco de los Arroyos.

Roldán era el más pequeño de sus hermanos. Posa junto a sus padres y hermanas antes de iniciar, en 1916, un servicio militar que lo llevaría a la ciudad de Melilla, donde falleció en los primeros días de 1919 sin llevar a cabo su último viaje hasta Castilblanco.

En el Norte de África realizó la instrucción, esforzándose en sus labores obteniendo el cargo de cabo de infantería en su acuartelamiento. Con una letra clara y legible, Roldán no pierde de vista a sus seres queridos mientras avanza su período militar. Envía correspondencia de manera periódica a sus padres. En una de ellas, completa las letras con una fotografía en la que se le ve en sus faenas junto al cuartel en el que realiza su servicio militar.

La Navidad de la espera, en 1918


Las comunicaciones de la época no eran las de hoy. La familia aguardaba al joven con entusiasmo e impaciencia después de tres años de comunicaciones por carta, y acudían a su búsqueda a Sevilla en los días previos a la Navidad en los que solían llegar los militares a la capital. Así un día tras otro hasta pasadas las fiestas navideñas.

En Castilblanco no solo le esperaba su familia en los días cercanos a las fiestas de Navidad de 1918-1919. También sus vecinos, amigos y otra familia con la que mantuvo una estrecha relación: los Neyra, con los que desde edad temprana Ramón Roldán trabajó como panadero, antes de partir hasta Melilla para realizar durante tres años el servicio militar.

No llegó a embarcar. Roldán enfermó y no subió al barco que lo devolvería a su tierra. Los compañeros del servicio militar mandaron a enterrarlo en un panteón militar en el cementerio de Melilla donde desde entonces reposan sus restos, y así lo comunicaron a sus familiares.


En el cementerio de la Purísima Concepción de la ciudad de Melilla, inaugurado en 1892, hay enterrados más de 12.000 militares. Historias como la del joven castilblanqueño Ramón Roldán, que acabaron en distintos panteones militares, tumbas y nichos de un espacio relevante para la historia militar española y sus campañas en el Norte de África.

Legado de los panaderos


La familia de Ramón Roldán procedía de El Viso del Alcor, y en Castilblanco de los Arroyos trabajaron como panaderos.

El legado panadero de esta familia, con molino, fábrica y hornos entre las actuales calles Fontanillas y Tejares, pasó de una generación a otra hasta el cierre de la panadería que llegó a nuestros días, en los primeros años de 2000.

El relato que aquí se cuenta lo narra Marina Moya, sobrina nieta de este castilblanqueño en Melilla, con el deseo de guardar una porción de su memoria en la historia colectiva de Castiblanco.

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