60 años de "modernización" del Cine Cervantes en Castilblanco


Eduardo Velázquez y Manuel Romero,  empresarios de la "industria de Cinematografía" de Castilblanco abordaron en 1959 la modernización de las salas del Cine Cervantes



En marzo de 1959 se suscribió el acuerdo de venta de la «industria de Cinematografía» del Cervantes en Castilblanco de los Arroyos. Las emblemáticas salas que operaban con Manuel Romero Sánchez y Francisco Lazo se renovarían en las décadas siguientes en unos años en los que el Cine era un revulsivo con proyecciones memorables que despertaban gran expectación entre la ciudadanía.

A merced de este acuerdo los anteriores propietarios del «negocio» del Cine en sus dos salas, de invierno en Plaza de la Iglesia y de Verano en la actual Bécquer, ambos localizados en dominio de León Romero, lo traspasaban a los nuevos empresarios que explotarían el emblemático Cine Cervantes hasta finales de los años ochenta: Manuel Romero Blanco (DEP) y Eduardo Velázquez.

El documento que publica www.relatosevilla.com detalla que el traspaso incluía un equipo completo de la marca Superson, la instalación eléctrica adecuada para las proyecciones de la época, un entarimado y hasta novecientas cincuenta y cuatro sillas de enea. Era el «patrimonio» material de esta industria que vivió en los sesenta y setenta su etapa de esplendor en competencia con el Cine Español.

En el acuerdo histórico se refleja que el acuerdo se produce el 12 de marzo, y los nuevos empresarios tomaban posesión unos días más tarde, el 19 de marzo de 1959, de las instalaciones.


En el bar El Tubo hasta los primeros años de 2000



El equipo cinematográfico Superson permaneció hasta los primeros años de 2000 en la sala de máquinas del Cine de la Plaza de la Iglesia, el actual Bar El Tubo. Manuel Romero Blanco cedió esta maquinaria a su amigo y empresario local Pepe Ramón (DEP), otro apasionado y precursor del cine en la Sierra Morena de Sevilla que regentó durante algunos años el Cine Español.

Esta maquinaria de cinematografía se mantiene desde entonces en exposición en las instalaciones del Hotel Castillo Blanco de Castilblanco de los Arroyos.

La vieja sala de invierno del Cervantes, explotada por varias generaciones de una misma familia como Bar El Tubo hasta nuestros días, conserva en buena parte los rasgos más significativos de su etapa como cuna y espacio del Cine.

En la sala de verano la monumental pantalla continúa erigida junto a la Avenida Antonio Machado como símbolo de su pasado de esplendor. Una artista búlgara plasmó su obra en los exteriores, dándole nuevo uso artístico con un mural alusivo a la mujer, a la primavera y a la floración características de Castilblanco.

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