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La recuperación de las arterias de Andalucía y el Reto Demográfico


 Asedeca defiende la recuperación del patrimonio caminero como una oportunidad para abordar la estrategia andaluza ante el Reto Demográfico: generando empleo estable, conectando los municipios y creando estímulos sostenibles para la calidad de vida y la promoción turística.


JUAN C. ROMERO | Los grupos políticos del Parlamento de Andalucía se reúnen estos días en una Comisión para la Estrategia Andaluza ante el Reto Demográfico. Las iniciativas que los agentes sociales podamos trasladar a este espacio de deliberaciones de la vida política de la Comunidad no debían caer en saco roto en un momento como en el actual en el que a la crisis sanitaria se le solapan otras crisis heredadas en el plano social, económico y de las administraciones en los últimos años y pendientes de resolver que socavan, y no sin razones de peso, la confianza de la ciudadanía en las instituciones.


El contexto de la emergencia sanitaria y las prioridades para una reconstrucción social y económica en el seno de la Unión Europea se ha propuesto pisar el acelerador hacia comunidades mejor conectadas, que afiancen y den seguridad a prácticas laborales que hemos conocido en este período a marchas forzadas, como el teletrabajo, y que sean sostenibles con unos recursos que son escasos y, por tanto, limitados a nivel global. Esta situación ha abierto una ventana de oportunidad para reconectar con la naturaleza y con los entornos que habitamos, y repensar las relaciones que fraguamos en nuestras actividades socio-económicas con el medio natural y urbano.


Desde este marco que he referido, la Asociación Sevillana en Defensa de los Caminos Públicos (Asedeca), integrada en la Plataforma Ibérica por los Caminos Públicos (PICP), propone este martes, 6 de octubre, en la comisión parlamentaria para la estrategia andaluza sobre Reto Demográfico de Andalucía impulsar en materia de comunicaciones y de ordenación del territorio un plan a nivel andaluz para facilitar con determinación el inventariado, recuperación y rehabilitación de trazados del patrimonio caminero que vertebra los municipios y provincias de Andalucía.


Si hacemos el esfuerzo de pensar nuestra comunidad como un cuerpo, podríamos aludir a los caminos públicos como las venas que lo articulan. Si estas venas se atrofian y bloquean se generan disfunciones, se descomponen los órganos, se deteriora la salud de ese cuerpo. Si las vías que conectan a las personas y los pueblos se abandonan o se encuentran usurpadas por terceras personas en su uso y disfrute, también se resiente el desarrollo de esa comunidad, de sus pueblos y las oportunidades para el desarrollo local, valiéndose de los recursos endógenos, de sus gentes.


Mi compañero Manuel Rodríguez, presidente de Asedeca, describe los procesos que se dan en este ámbito de lo local magistralmente: “Muchas poblaciones mueren por asfixia: la especulación ha llegado a las zonas rurales, y se están comprando parcelas que eran el medio de vida de familias que terminan siendo agregadas en parcelas mayores dedicadas al monocultivo o a actividades cinegéticas. Lo primero que hacen estas fincas es cercar el terreno, absorbiendo en muchas ocasiones caminos y lugares por los que antaño circulaban libremente los del pueblo”.


Montes públicos, anteriormente abiertos, donde se practicaba la recolección y aprovechamiento comunal, terminan igualmente cercados en aras a la explotación cinegética, normalmente dirigidas a personas forasteras de alto poder adquisitivo, lo que implica la exclusión de los habitantes del lugar que habitualmente practicaban la caza como medio de sustentación.


“Los pequeños pueblos de esa España despoblada están presos por una red de cercados que no le dejan alejarse del núcleo poblado, y solo les queda una carretera, normalmente en mal estado, por la que huir a la ciudad, para no volver: no pueden ir a la ermita, al río, al antiguo molino, a la fuente, a recoger setas, espárragos o cazar… están presos porque las grandes fincas se apropiaron de sus caminos”, describe gráficamente Manuel Rodríguez, y añade que hasta los ganaderos “no pueden llevar sus animales a pastar, porque alguien se apropió de las vías pecuarias que usaron sus padres, sus abuelos y tatarabuelos”.


Cuando en el año 2018 fundamos Asedeca un grupo de personas de diferentes disciplinas, áreas de conocimiento y bagajes en otras asociaciones y colectivos sociales de municipios dispersos y del área rural, lo hicimos conscientes de la necesidad de recuperar esas arterias que son las venas de Andalucía: el valioso patrimonio caminero que atesora nuestra Comunidad Autónoma. 


Se trata de un viario que, como parte del dominio público, está considerado por la propia Constitución de 1978, en su artículo 132, bienes "inalienables, inembargables e imprescriptibles" que tienen la función social de conectar a las personas y a los pueblos, y en torno a los que han florecido durante siglos la economía y las actividades sociales y productivas de nuestros pueblos.


En Asedeca entendemos que recuperar este viario público y sus áreas auxiliares (zonas de descansadero y puntos de agua: abrevaderos, fuentes, pilares) dependiente de los ayuntamientos (caminos municipales-vecinales) y de la propia Junta de Andalucía (vías pecuarias), en función de sus competencias, tiene efectos que son multiplicadores y están además alineados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, y a la Agenda 2030 de la Unión Europea.


En una Andalucía que precisa un estímulo poderoso para sacudirse impactada por las crisis a las que he aludido en el inicio de esta tribuna de opinión, Asedeca ha solicitado que se destinen fondos covid19 o para el Reto Demográfico a la recuperación de caminos públicos como una fuente para la creación de puestos de trabajo. Por ejemplo, trabajos cualificados en los relativo a la realización de Inventarios de Caminos Públicos. 


El inventariado de estas vías es de obligado cumplimiento para los ayuntamientos conforme al Reglamento de Bienes de las Entidades Locales de 1986 que dispone en su artículo 17 y siguientes “que todo Ayuntamiento está obligado a crear Inventario de sus bienes y derechos, incluyendo las vías públicas donde se incluyen tanto las calles como los caminos municipales y vecinales”. Avanzar en estos trabajos supondría la contratación de personal de ingeniería forestal, labores de medición, redacción de proyectos y un largo etcétera que contribuiría a evitar la sangría de personas jóvenes -y no tan jóvenes- obligadas hoy a emigrar para encontrar un empleo.


En otro orden la recuperación y rehabilitación de los trazados de estos caminos públicos y sus áreas auxiliares haría necesaria la contratación de personal para abordar las labores de maquinaria pesada, trabajos de pista, canalizaciones, señalización. La desafectación de caminos públicos que se encuentren usurpados por terceras entidades y carezcan de autorización administrativa para el cierre o la ocupación de la vía pública, supone un trabajo de campo que igualmente generaría oportunidades laborales en los municipios dispersos y del área rural.


Y en el mejor de los casos, cuando los caminos públicos se encontrasen abiertos al libre tránsito, como la legislación dispone en la literatura legal caminera, los trabajos de mantenimiento de este viario en años próximos propiciarían la generación de empleo estable y peonadas para miles de andaluces y andaluzas.


En un paso aún más positivo en esta reconstrucción, en la lógica que guía la iniciativa de Asedeca para la defensa de los caminos públicos en Andalucía, los usos del patrimonio caminero van más allá de ordenar y conectar el territorio: están abiertos a actividades relacionadas con la promoción de hábitos saludables, pedagógicas, deportes, ocio sostenible y relacionadas con iniciativas autóctonas, de interés antropológico y etnológico (ligada a la cultura local, a los viejos oficios, a las tradiciones), que tienen gran potencial como atractivo y reclamo turístico. 


Entendemos en Asedeca que en esta "nueva normalidad", en un momento en el que, debido a la emergencia sanitaria (Y cuando las personas han visto comprometida su salud por una pandemia global como la del covid19), hay un movimiento de retorno al área rural y a la vida en los municipios, muchas personas han descubierto en los municipios una forma alternativa de vida donde imperan otras prioridades, tempos y valores dignos de preservar, siempre con los pies en la tierra. La respuesta no puede pasar por hacer pequeñas ciudades desde un marco especulativo e insostenible. Las personas buscamos ese encuentro con la naturaleza que da certidumbres y no está reñido -dados los avances tecnológicos que nos permiten seguir conectados- con el mantenimiento de nuestras relaciones desde lo local a lo global, y con una relación de reconocimiento y de respeto, o no agresión, al entorno.


Por todo ello, en Asedeca solicitamos a la administración de la Junta de Andalucía que atienda con sensibilidad y determinación a su obligación de recuperar el patrimonio caminero de carácter público y su función social, y considere la puesta a punto de un nuevo Plan de Ordenación del Territorio y de las Vías Pecuarias, teniendo en cuenta que en el ejercicio 2001-2020 ha culminado el vigente del que apenas logró ejecutar un 1% de los objetivos que se propuso.


Con esta iniciativa estaremos desde Asedeca, en el seno de la Plataforma Ibérica por los Caminos Públicos (PICP), a disposición de la sociedad civil, de las fuerzas políticas andaluzas y estatales, y del conjunto de agentes socio-políticos para impulsar la recuperación de un patrimonio de todos cargado de historias pasadas, presentes y también futuras, si existe voluntad de alcanzar acuerdos para hacerlo posible. Así sea.


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